Atardecer en Temuco, despertar en "Puertas Blancas" camping en Mulchen, gente amable, amistosa, cariñosa y gentil. Quién lo diría, fui a trabajar y fue como un mini veraneo. Las ganas de volver son tremendas, la magia de su museo íntimo, hecho a mano con mucho amor por una mujer joven, ausente, que dejó su huella en el lugar con la ternura que depositó en sus seres queridos y que aún lloran su partida al más allá.
Dejé mi sombra plasmada en su suelo como una fotografía, como si a través de ella pudiera sentir el aroma de los árboles, el viento y la risa de su gente. A veces me vuelvo romántico, pero todo queda atrás cuando me subo a mi Blakie, que siempre me espera ansiosa por rugir en la ruta solo conmigo y jamás me deja solo ni me deja abandonarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario