lunes, 17 de octubre de 2011

La Ruta.

Cuando me subo a mi máquina, cuando empiezo a rodar por el camino, nunca tengo claro para donde voy ni me interesa, solo miro mi estanque de gasolina y el me dice hasta donde llegaré. La ruta me regala hermosos paisajes los cuales solo los puedo disfrutar con una mirada rápida y un suspiro profundo. El viento intentando detenerme, me acompaña en su fallido intento como un pequeño temporal, que se transforma en la única canción que escucharé por el resto de mi viaje.
Luego me detengo a disfrutar de la soledad y belleza de toda la ruta, pero no por mucho tiempo, porque no quiero que me alcancen los recuerdos, los mismos que dejé esparcidos por todo el camino, esos que irremediablemente me vuelven alcanzar solo cuando mi maquina, mi querida Blakie quiere dormir, motivando mi próxima salida.

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